Descripción
Tres puntos tocan la tierra. Uno sostiene el equilibrio. Los otros dos, la intención.
Las Trípodes de Quitensis se inspiran en formas ancestrales que recorren toda América Latina: platos elevados usados en rituales, mesas ceremoniales donde se ofrecía y se compartía lo sagrado. Hoy, estos objetos vuelven a aparecer como gestos simbólicos que nos invitan a dar y recibir, a reconocer el acto de servir como un vínculo profundo con la tierra y con quienes nos rodean.
El número tres guarda una fuerza antigua: la triada como símbolo de creación, de armonía, de movimiento vital. En muchas cosmovisiones, representa la unión de cuerpo, mente y espíritu; pasado, presente y futuro; nacimiento, vida y muerte. Y también —en clave femenina— madre, hija y abuela: una línea que nunca se quiebra.
Las patas de estas piezas no son simples soportes. Toman formas mamiformes, redondeadas, como gotas que fecundan el suelo. Quitensis modela desde lo simbólico: cada trípode es una plataforma donde se manifiesta el femenino sagrado, no como adorno, sino como estructura que sostiene, nutre y ofrece.
Material: Arcilla blanca peruana, mezclada con arena de rio del Tena, de una cascada/laguna escondida donde ya no permiten el acceso, Mezcla de 3 esmaltes, 1220 °C
Técnica: Trabajo manual, planchas, moldes de media bola para el cuenco. Patas hechas a mano, uniones con raspado y secado largo, toma al menos tres dias en secarse boca abajo para que se queden en el angulo perfecto. venus de valdivia hecha en molde de presion y retocado de detalles.






