Descripción
El parásito ha atravesado la locura y la vejez, y se ha convertido en un ser casi inherte con puas y cicatrices, en un acto poético se ha embarcado en la canoa que lo llevara a atravesar su última odisea hacia su descanzo final evocando el paso por las aguas del río Styx “río de la muerte de la mitología griega”. De este ser casi inherte se desprenden dedos y ojos que casi cuelgan de la canoa esperando pacientes a su nuevo huesped.








